En nuestra fortaleza sitiada, el rojo sigue vivo. Pero no precisamente saludable

Más socialismo: la única opción de Cuba

Por Léster Pro y Verde Gil

Previo al VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, fueron muchas las opiniones que circularon en los medios sobre lo que no debía faltar en la agenda discutida dentro de las tres comisiones elaboradas. Grupos y chats de Telegram han servido como espacios para el intercambio de posturas que han derivado en artículos sistematizadores sobre la labor, el alcance y los desafíos del Partido Comunista de Cuba; el rol de nuestro gobierno en la geopolítica continental; y propuestas o líneas a tener en la mira en el contexto que nos hallamos —marcado por transformaciones económicas sustanciales (Tarea de Ordenamiento), el auge de actividades subversivas, el recrudecimiento del bloqueo y las tensiones entre las corrientes de izquierda y derecha.

Se quiera o no, ante los cotos impuestos por la pandemia y el no tan eficiente y deseado acompañamiento activo de las organizaciones legítimas y responsables de la formación político-ideológica de las masas, estas plataformas se han convertido en sitios interactivos que actúan como sucedáneos en los cuales se hace posible encontrar experiencias directas y miradas críticas de otros militantes (más o menos veteranos), recomendaciones bibliográficas de corte marxista y foro-debates acerca de política, economía, historia, filosofía… Dichos canales que nacen a menudo desde la espontaneidad y la urgencia de dialogar y retroalimentarse sobre cuestiones complejas de nuestra realidad social, están permitiendo a jóvenes socialistas y comunistas de distintas regiones del país, congeniar, unirse y producir pensamiento. Un fenómeno digno de estudio y seguimiento por las posibilidades que trae de vigorizar y articular la militancia socialista cubana.

En #MásSocialismo, uno de los cientos de grupos que existen de su estilo, se dieron una serie de dudas con respecto a los cauces económicos que ha tomado Cuba en las últimas décadas y sobre cómo interpretarlas dentro de este período de transición socialista en el que estamos inmersos. Como fruto del debate y choque de posturas (algunas más o menos radicales), fueron redactadas en colectivo varias propuestas que dos de los miembros agruparon en forma de carta y enviaron al correo electrónico de la Asamblea Nacional del Poder Popular, previo al VIII Congreso del PCC. Esta carta se ha ido reeditando a medida que el debate continúa.

En el informe central leído en la apertura del VIII Congreso por Raúl resultó gratificante escuchar que no se cedería a la privatización masiva de la propiedad del pueblo y de la economía, como muchos procapitalistas esperan ansiosamente. Una decisión así «barrería los cimientos y las esencias de la sociedad socialista construida a lo largo de más de seis décadas», derivando en errores estratégicos irreversibles que atentarían contra la soberanía nacional y las conquistas de la Revolución.

A pesar de encontrar reiteradamente en el VIII Congreso aseveraciones de este estilo, que rechazan frontalmente las medidas liberales, las terapias de choque y que reiteran el rol primordial de la empresa estatal socialista frente a las restantes formas de propiedad y gestión; en los informes remitidos durante el reciente Congreso, los miembros de #MásSocialismo no obtuvieron claridad de perspectivas sobre varios de los aspectos apuntados en la misiva antes mencionada, y que estiman de sumo interés para comprender los derroteros del país.

Motivo de esto y luego de leer uno de los artículos publicado por Brújula Sur, El futuro, nada menos que eso, que puso de relieve algunos temas claves a tratar en el VIII Congreso (al que los miembros de #MásSocialismo se suscriben en gran medida, guardando ciertas reservas con el punto 5, vinculado al ejercicio del voto directo y el modelo del centralismo democrático), creímos interesante, a través de este medio, compartir las propuestas redactadas desde #MásSocialismo a fin de exponer preocupaciones no redundantes de la juventud revolucionaria y abrir paso a una discusión que, por lo mínimo, obtenga una respuesta oficial del Estado sobre ellas.

A continuación, ofrecemos el contenido de la carta en una versión artículo que escribieron sus redactores.



Hay pocas cosas en las que un pueblo puede estar unánimemente de acuerdo. Demasiadas idiosincrasias, vivencias, caracteres y creencias influyen en un individuo como para hacer un monolito de millones de almas.

Pero en algo los cubanos estamos de acuerdo, Cuba necesita mejorar. La Cuba que Martí soñó no es esta, a pesar de nuestros sobrehumanos esfuerzos. ¿La culpa? La ambición del norteño vecino, la inexperiencia, la improvisación, la búsqueda constante de salidas diferentes y no siempre acertadas, el paternalismo y hasta la maldita circunstancia del agua por todas partes.

En 1959 vencimos una poderosa tiranía, y nos sacudimos la bota del marine con una audacia que todavía asombra. Decidimos que para alcanzar nuestros sueños de conquistar toda la justicia, era el Socialismo el mejor camino. Contra viento y marea lo defendimos. En nuestra fortaleza sitiada, el rojo sigue vivo. Pero no precisamente saludable. Y aunque necesitemos —y lo sabemos— maniobrar, para fortalecernos y sobrevivir, nuestro mayor paso en falso sería el de separarnos de los fundamentos socialistas.

Así ha nacido este artículo-carta-proyecto, escrito por jóvenes marxistas, anticapitalistas y martianos, conscientes nosotros de:

Nuestra historia, en la que la juventud siempre ha sido vanguardia y motor en las luchas de nuestro pueblo contra lo injusto.
Que el Socialismo es el camino que escogimos como pueblo, y así lo ratificamos en amplia mayoría en 2019.
Que los fundamentos de la Revolución de 1959 son la lucha constante por la justicia social, la democracia, la soberanía y el desarrollo.
Los múltiples retos a que nos enfrentamos por la guerra económica, comercial y financiera unilateral de que somos objeto.
Lo necesario del sano ejercicio de la crítica, tal como nos enseñara el Comandante en el libro Cien horas con Fidel: «…aquí ha habido durante bastante tiempo la tendencia a suponer que los señalamientos críticos, la denuncia de las cosas mal hechas, hacían el juego al enemigo, ayudaban al enemigo y a la contrarrevolución. A veces hay el temor de informar sobre algo, porque se piensa que puede ser útil al enemigo».

Vemos con preocupación fenómenos que podrían comprometer el futuro del socialismo cubano.

La teoría económica marxista enseña que un aspecto a eliminar en una sociedad socialista es la explotación de la clase trabajadora. Doquiera un individuo produzca riquezas de la cual otro se apropiará de la mayor parte solo por el hecho de ser el dueño, existirá explotación; y contra ello ha de luchar un revolucionario marxista, por definición. También el marxismo postula que durante la etapa de transición al socialismo confluyen en el escenario económico diversas formas de propiedad sobre los medios de producción, con preeminencia de la estatal socialista.

Nosotros aún después de 62 años de Revolución nos encontramos en dicha etapa. Pero consideramos, y así lo vemos con preocupación, que algunas políticas implementadas tienden a un estancamiento (y por tanto a un retroceso) en términos de construcción socialista. Si bien es cierto que es necesario desarrollar y liberar las fuerzas productivas, creemos que esto puede y debe hacerse desde formas de producción acordes a este sistema que intentamos construir.

No es un secreto que muchas de las actuales cooperativas no agropecuarias (CNoA) son un fraude, pues en la práctica un dueño adinerado (a veces residente en el exterior) paga un salario a sus trabajadores en lugar de distribuir ganancias. Son micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) privadas camufladas.

Asimismo, muchos de los actuales cuentapropistas (TCP) son dueños de MiPyMEs también, o sea, no cumplen con el verdadero concepto de TCP, que es el trabajador que se emplea a sí mismo y a su familia en una actividad económica. Desde que se permitió la contratación de trabajadores a los «TCP», se convirtieron en pequeños capitalistas.

Diversos fenómenos negativos se han manifestado durante estos años de apertura al pequeñocapitalismo, como la gentrificación en ciudades y zonas turísticas, el sexismo y el racismo en la contratación de trabajadores, la explotación laboral extrema (que viola el Código de Trabajo), así como la proliferación de la corrupción y de antivalores como el egoísmo, el individualismo y la insensibilidad.

No obstante, reconocemos la inevitabilidad y valía de las formas de propiedad privada en la economía, así como que un sector de la población ha acumulado riquezas que bien podrían contribuir al desarrollo del país, y también la necesidad de estimular el emprendimiento personal.

Por otra parte, y constituye ésta nuestra principal preocupación, la empresa estatal socialista es y debe ser el núcleo productivo, pero debe hacer honor a su nombre.

Hoy en Cuba las empresas estatales y las sociedades anónimas cubanas son más bien de tipo estatalista (capitalismo de estado); donde una rígida estructura vertical empresarial emplea trabajadores y les paga un salario. Los obreros no son ni se sienten dueños de su centro laboral, no tienen control de la producción, no eligen a sus dirigentes, sino que estos son designados «desde arriba», los sindicatos son apenas una triste sombra del poder real que podrían y deberían tener, se cometen errores en la gestión que cuestan millones por falta de transparencia y control popular, no pocos dirigentes y mandos medios lucran de su cargo y son auténticos capitalistas estatales.

Partiendo de los axiomas de que:

El poder obrero debe liderar la gestión en una empresa socialista. Ha de confiarse en el movimiento obrero, la fortaleza real de este y la libre sindicalización, y deben reemplazar lo que hoy tenemos.
La protección a los derechos de los trabajadores es uno de fundamentos del marxismo. El Estado y las organizaciones políticas y de masas deben velar por ellos sin distinción de propiedad o tipo de empresa.
La transparencia en la gestión económica juega un imprescindible rol en el control ciudadano y obrero que debe existir en una sociedad socialista. Sin transparencia no habrá control, y viceversa.

Hemos elaborado unas propuestas estructurales económicas que a nuestro entender pueden coadyuvar a avanzar en la construcción del Socialismo mientras se liberan fuerzas productivas, antagónicas al ideal comunista, pero imprescindibles para el desarrollo y robustecimiento del país.


PROPONEMOS:

  1. Reducir la cantidad de trabajadores que un cuentapropista puede contratar, puesto que para negocios de mayor tamaño se puede pasar a modalidad MiPyME. Proponemos un máximo de dos trabajadores (no familiares).
  2. Una legislación y fiscalización específica y efectiva sobre las CNoA que garanticen su integridad y las desmarquen radicalmente de las MiPyMEs.
  3. Permitir sin más dilaciones y con aprobación a nivel municipal la creación de CNoA. Estimularlas con políticas creativas y abonarlas con créditos.
  4. Circunscribir a un término de entre 15 y 25 años, la propiedad privada sobre las futuras MiPyMEs. Luego de vencido el término estas deberán cambiar la gestión a la forma cooperativa con los trabajadores como socios.
  5. Estudiar y poner en práctica mecanismos para la transferencia de poder a los trabajadores, la horizontalización de estructuras, la libre sindicalización, la elección obrera democrática de los cuadros y cargos medios y la transparencia en la gestión económica. Proponemos llevarlo a cabo experimentalmente a iniciar en un término de seis meses y por espacio de un año en cinco UEB de diferentes ramas de la economía. Los resultados se mostrarán y debatirán públicamente.
  6. Abrir vías a la capitalización de las Sociedades Anónimas mediante la posibilidad de que los ciudadanos cubanos compren (inviertan) acciones, dicha venta hacerla en subasta pública donde los trabajadores de la entidad tendrían prioridad. Distribuir gratuitamente otra parte de las acciones entre los trabajadores, reteniendo el Estado la parte mayoritaria. Proponemos hacerlo experimentalmente en tres Sociedades Anónimas durante un término de dos años, y que la relación sea de 19 % privada, 30 % de los trabajadores y 51 % del Estado.
  7. Prohibir por ley que cuadros del Partido Comunista de Cuba y altos funcionarios del Gobierno posean (sean dueños de) MiPyMEs privadas; con el fin de evitar desviaciones observadas en procesos de apertura económica similares.
  8. Instituir por ley el control popular a nivel municipal sobre las entidades económicas, específicamente la transparencia en las relaciones mercantiles y la gestión económica; y el libre acceso de la prensa acreditada a la información no clasificada. Especificar por ley el alcance de la clasificación de documentos.
  9. La Contraloría de la República debe cumplir su papel de máximo órgano fiscalizador, su alcance debe incluir también la estructura empresarial de los Ministerios del Interior y de las FAR.
  10. Aumentar la contribución al desarrollo local. Proponemos un 5 %.
  11. Reducir el enorme aparato burocrático que caracteriza hoy la gestión pública y las organizaciones políticas y de masas. Proponemos realizar un plan para la reducción progresiva, de un 30 % en cinco años.
  12. Asegurar la protección de los derechos laborales de los trabajadores del sector privado con una legislación específica; que incluya los mismos derechos que corresponden a un sistema socialista. Debe velarse obsesivamente por su cumplimiento, dada la vulnerabilidad de estos trabajadores.

Más que ser entendidas estas propuestas como «recetas exactas» para construir el socialismo en Cuba, pretendemos que se conviertan en un punto de partida para el debate formal y el análisis profundo entre la juventud militante, el Partido y el Gobierno. A sabiendas de que estas pueden resultar incompletas (hemos preferido ser lacónicos a extendernos en fundamentaciones teóricas rigurosas; no obstante, sugerimos acompañar esta misiva con la lectura pausada y meditada del artículo «Ser o no Ser del Socialismo en Cuba», del autor Roberto Cobas Avivar) confiamos que de ellas también puedan extraerse no exiguos aciertos.


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2 comentarios en “Más socialismo: la única opción de Cuba

  1. Soy Cristina. Leí el contenido de este artículo con propuestas y me preguntaba si en Cuba ¿ Hay movimiento obrero? ¿ Más socialismo no será más burocracia? Si “soltar la economía” como están haciendo, partiendo de principios revolucionarios (en este contexto) no es un proceso necesario para construir ese movimiento obrero? Saludos y gracias por publicar en nuestro grupo. HLVS ✊

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